El Índice de Madurez de la Gobernanza de la Información 2025 de ARMA International deja un mensaje incómodo: establecer un programa es difícil, pero sostenerlo puede ser aún más complejo. El informe se basa en 96 respuestas válidas recopiladas a finales de 2025. Según sus resultados generales, el 56,3 % de las organizaciones ubicó su programa en un nivel establecido, es decir, en el nivel 3 o superior, frente al 63,0 % de 2024. El dato no representa una calificación para América Latina ni demuestra que todas las organizaciones hayan retrocedido. Sí ofrece una advertencia útil para la región: la tecnología puede avanzar mientras la gobernanza necesaria para controlar la información queda rezagada.

Qué mide el índice

La encuesta sigue la versión 2.1 del Modelo de Implementación de Gobernanza de la Información de ARMA y examina ocho ámbitos relacionados: comité directivo, autoridades, funciones de apoyo, marco procedimental, capacidades, ciclo de vida de la información, arquitectura e infraestructura. Las personas participantes utilizaron una escala de cinco niveles, desde subestándar hasta transformacional. El informe agrupa los niveles 3 a 5 como establecidos, lo que significa que los elementos esenciales existen o que la organización ha avanzado más allá de ellos.

Esta definición es importante. Un programa establecido todavía puede funcionar de manera reactiva en el nivel 3. Superar el umbral no significa que la gobernanza esté integrada en la estrategia, las operaciones y la tecnología. Por eso, el índice evalúa algo más que la existencia de políticas: analiza si el liderazgo, la responsabilidad, los controles, el ciclo de vida y la infraestructura trabajan como un sistema.

Señal 1: la madurez retrocedió en todos los ámbitos

El resumen ejecutivo muestra una disminución de la madurez general establecida: pasó del 63,0 % en 2024 al 56,3 % en 2025. El informe también registra descensos en los ocho ámbitos. El Marco Procedimental y las Capacidades tuvieron las mayores caídas interanuales, con 10,7 y 10,3 puntos porcentuales, respectivamente. El Ciclo de Vida de la Información disminuyó 9,1 puntos.

La conclusión no debe ser que los programas fracasaron de manera repentina. La composición de la muestra cambia cada año y una autoevaluación no identifica por sí sola las causas. La lectura más sólida es que la madurez no se conserva automáticamente. Las políticas pierden vigencia, los comités pierden autoridad, el personal capacitado se retira y los nuevos usos de nube o inteligencia artificial crean flujos que los controles anteriores no contemplaban.

Señal 2: la tecnología continúa por delante del ciclo de vida

Infraestructura fue el ámbito más sólido, con un 71,0 % de madurez establecida, seguido de Capacidades con un 68,8 %. El Ciclo de Vida de la Información fue el más débil, con un 42,7 %. El Comité Directivo y el Marco Procedimental también mostraron resultados comparativamente bajos: 53,7 % y 53,1 %, según las cifras de resumen del informe.

Este es el patrón más importante. Las organizaciones tienen más probabilidades de contar con plataformas, herramientas de seguridad, búsqueda, controles de acceso y servicios tecnológicos que con reglas coherentes para gestionar la información desde su creación hasta su disposición final. La tecnología puede almacenar y trasladar información, pero no determina cuál registro es oficial, quién responde por una decisión, cuánto tiempo debe conservarse la evidencia ni cuándo corresponde eliminarla de manera defendible.

Señal 3: el tamaño de la organización sigue influyendo

El informe muestra una diferencia de 16,6 puntos porcentuales en la madurez general establecida: 62,3 % en las organizaciones grandes y 45,7 % en las pequeñas y medianas. Las organizaciones grandes también presentaron mayor madurez en los ocho ámbitos. La brecha más amplia apareció en el Marco Procedimental, con 65,6 % para las grandes y 31,4 % para las pequeñas y medianas en la comparación resumida.

Esto no significa que una organización pequeña necesite una oficina de gobernanza de escala empresarial. Significa que requiere un modelo operativo proporcional a su realidad. Un equipo reducido puede definir derechos de decisión, mantener un conjunto breve de controles obligatorios, asignar una persona responsable y concentrar los recursos en los procesos donde una falla de información produciría el mayor daño.

Señal 4: el resultado del gobierno local revela un riesgo de modernización

El subgrupo de gobiernos estatales y locales ofrece un ejemplo llamativo, aunque basado en una muestra pequeña. Representó el 14,6 % de las 96 respuestas, aproximadamente 14 personas. En este grupo, el 50,0 % reportó madurez general establecida, frente al 68,8 % de 2024. Infraestructura alcanzó el 85,7 %, mientras que el Ciclo de Vida de la Información quedó en 14,3 % y el Marco Procedimental en 21,4 %.

Estas cifras no deben generalizarse a los gobiernos latinoamericanos. El subgrupo es pequeño y la encuesta no fue diseñada como un estudio regional. Su valor es diagnóstico: una institución pública puede modernizar redes, servicios en la nube y aplicaciones con mayor rapidez que sus reglas de retención, disposición, responsabilidad, metadatos y evidencia. El resultado es capacidad digital sin una capacidad equivalente de gobernanza.

Señal 5: la oportunidad regional consiste en cerrar la brecha operativa

Para México, Centroamérica, Sudamérica y otros mercados hispanohablantes, el informe debe utilizarse como herramienta de comparación, no como clasificación regional. Cada país tiene sus propias obligaciones archivísticas, de transparencia, privacidad, ciberseguridad y administración pública. Las organizaciones también difieren en tamaño, mandato, recursos y madurez digital.

El informe conserva gran relevancia porque identifica una brecha operativa frecuente: la gobernanza permanece separada de los sistemas y procesos donde se crea y utiliza la información. Cerrar esa brecha exige algo más que otra política. Requiere responsables con nombre y autoridad, participación interfuncional, reglas de ciclo de vida incorporadas en los flujos de trabajo y evidencia de que los controles funcionan.

Cómo interpretar el informe con responsabilidad

El índice es un punto de referencia basado en respuestas voluntarias y autoevaluaciones. Las organizaciones grandes representaron el 63,5 % de la muestra y el 84,4 % de quienes respondieron trabajaba en gobernanza de la información, gestión de registros o gestión de la información. Por tanto, constituye una señal profesional, no un censo de madurez organizacional ni una medición representativa de América Latina.

La metodología también cambió a partir de 2024: cada ámbito utiliza como denominador el número de respuestas válidas para ese ámbito. Esto mejora la precisión del cálculo, pero exige prudencia al comparar con informes anteriores. Para tomar decisiones, la dirección de las tendencias y las brechas entre ámbitos resultan más útiles que considerar cada decimal como universalmente aplicable.

Una agenda práctica para la región

Una evaluación breve de madurez puede convertir el informe en un plan de acción. Las organizaciones pueden comenzar con seis pasos:

  • Evaluar los ocho ámbitos del IGIM con representantes de operaciones, archivo, asuntos jurídicos, privacidad, seguridad, datos y tecnología
  • Seleccionar una o dos brechas prioritarias según el riesgo institucional, sin intentar alcanzar el nivel 5 en todos los ámbitos
  • Mapear un servicio o decisión crítica desde la creación de la información hasta su retención y disposición final
  • Dar a un grupo de gobernanza interfuncional autoridad suficiente para resolver dudas de propiedad, acceso y ciclo de vida
  • Incorporar los controles mínimos en las plataformas y flujos de trabajo que el personal ya utiliza
  • Supervisar pocas métricas útiles y repetir la evaluación cuando cambien los sistemas, las normas, los riesgos o las prioridades

La madurez es una disciplina de gestión

El índice de 2025 no afirma que la gobernanza de la información haya fracasado. Demuestra que el avance puede revertirse cuando la organización trata la madurez como un proyecto terminado. La gobernanza sostenible exige atención continua al liderazgo, las reglas operativas, el ciclo de vida, la arquitectura y la tecnología como partes de un mismo sistema.

Para América Latina, la oportunidad es concreta: utilizar el punto de referencia para iniciar una conversación interfuncional honesta, identificar el eslabón más débil de un proceso importante y fortalecerlo antes de que la próxima plataforma, regulación o iniciativa de IA eleve el costo de no actuar. The RIMpro puede ayudar a convertir esa primera evaluación en una hoja de ruta proporcional a la organización.

Fuentes y lecturas adicionales

Este artículo fue adaptado y ampliado para The RIMpro a partir del Informe del Índice de Madurez de la Gobernanza de la Información 2025 de ARMA International.